miércoles, 19 de septiembre de 2012

Alegatos en Mar del Plata.

La víctimas de la Base.
Por Alejandra Dandan
La mitad de las setenta víctimas del juicio son mujeres. La mayoría sufrió alguna forma de violencia sexual. Sus hijos no tuvieron un trato diferenciado en el plan criminal: a algunos los encapucharon e interrogaron en sus casas, a otros los abandonaron en espacios públicos, a otros los secuestraron con sus madres y otros fueron apropiados o nacieron en cautiverio. Los datos emergieron en el juicio de lesa humanidad que se hace en Mar del Plata por los crímenes de la Base Naval II y que hoy ingresa en su etapa de alegatos. El debate permitió reconstruir en escala mínima la represión en Mar del Plata y las playas aledañas. A partir de los datos surgidos en el juicio podrían identificarse unos cien nuevos represores.

El primer tramo de alegatos estará a cargo de los fiscales Mercedes Soiza Reilly y Guillermo Friele y luego seguirá la querella de Abuelas de Plaza de Mayo representada por Estela Murgier y Yamila Zabala Rodríguez y querellas particulares. El juicio tiene trece acusados. La mayoría, marinos de la Fuerza de Tarea 6 (Fuertar6) que según los documentos “secuestraron, trasladaron prisioneros, interrogaron, torturaron y asesinaron a las víctimas”. Entre ellos, los ex comandantes Juan José Lombardo y Raúl Alberto Marino. Como parte del Estado Mayor de la Fuertar6 está Roberto Luis Pertusio, Justo Alberto Ignacio Ortiz y Rafael Alberto Guiñazú. También hay jefes de los grupos de tareas como José Omar Lodigiani y Mario José Osvaldo Forbice. Hombres con roles en la Central de Inteligencia de la Base Naval y en Informaciones de Prefectura como Julio César Falcke y Ariel Macedonio, que obtenían información de inteligencia antes del secuestro y después de los interrogatorios. U otros como Juan Eduardo Mosqueda parte de Fuertar6, encargado con su grupo de seleccionar personal para los grupos de tareas y autorizar seguimientos e inteligencia a todas las víctimas.

“Este es un juicio caracterizado por la documentación”, dice Soiza Reilly. “Hubo mucha documentación que recuperamos de la burocracia a partir de dos grandes acervos: el archivo de Prefectura que se encontró en Bahía Blanca y que contiene ‘el plan de lucha a la subversión’ que plasma de manera nítida el trabajo de la comunidad informativa. Por otro lado, los legajos de los marinos en los que aparecen, por ejemplo, datos sobre cómo calificaron a sus subordinados: esos elementos permitieron recrear una estructura enorme de cómo operó la Base Naval que, por las dimensiones que tuvo y de lo que significa para la ciudad, puede compararse a Bahía Blanca.”

La reconstrucción realizada durante el juicio pudo probar cómo fue la sincronización de las caídas de un conjunto de víctimas. Empezaron con los dirigentes del gremio pesquero. Luego, los estudiantes de la Escuela de Artes Visuales y personas allegadas a los líderes de la agrupación política Montoneros, vinculadas con la impresión gráfica, militantes del Partido Socialista de los Trabajadores, militantes del Partido Comunista Marxista Leninista Argentino, militantes de Vanguardia Comunista y el grupo de las embarazadas que fueron trasladadas a dar a luz en la ESMA.

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